Disputas en el gabinete económico por las medidas de emergencia

En la UIA dicen que, en materia económica, el Gobierno no tiene plan de crisis y va detrás de los acontecimientos. El Presidente puso a otros funcionarios a monitorear la negociación de la deuda que lidera el ministro Guzmán. Quiere resolver el tema.


Una trifulca se armó dentro del gabinete económico entre Miguel Pesce y Matías Kulfas, a causa de la lenta instrumentación por parte del sistema bancario de las medidas de auxilio. Kulfas lo blanqueó en público: “Los bancos deben comprometerse mucho más”. Y remató: “No entienden, van muy lentos”.

En privado, se cruzó con la cúpula del Banco Central. Fue fuerte el encontronazo y hubo reproches severos. Kulfas cree que el equipo que lidera Pesce está lento y no actúa con la celeridad suficiente para que fluya el financiamiento en la extrema emergencia.

La bronca estalló porque el Ministerio de Producción sugirió otros planes (entre siete y ocho) adicionales para socorrer a sectores económicos. Uno, clave: el abastecimiento de combustibles.

Pesce le pone freno de mano a todo. Dice que la emisión sin límite puede generar graves problemas futuros. Kulfas argumenta que el BCRA -y los banqueros- actúan como si no hubiera una terrible crisis económica. Contragolpea: insiste en que primero hay que superar la depresión.

El clímax del enfrentamiento ocurrió a comienzos de semana. Fue cuando circuló un borrador de DNU, por el cual se modificaba la Carta Orgánica del BCRA y se flexibilizaban al máximo las posibilidades de emitir.

Pesce embistió contra esa propuesta y dijo que rompía las normas de Basilea. También, frente a los íntimos de su equipo, aseguró que ese DNU podría abrir la puerta a otra aceleración inflacionaria.

El texto del documento circuló entre banqueros y empresarios. Hubo alarma. En la Quinta de Olivos acusan al macrismo de hacer circular esas teorías. El entorno de Mauricio Macri lo desmiente.

Alberto Fernández intervino en la pelea Pesce-Kulfas. El Presidente les exigió frenar la interna de poder. El BCRA logró garantías de que ese DNU no iba a superar el estadío de borrador. En otras palabras: no va a salir.

Pero, a la vez, Fernández adhirió a la teoría de Kulfas: que los bancos no están comprometidos con la crisis.

Los banqueros dicen que se hacen anuncios, pero que los ministros fallan en la instrumentación. Un “paper” de la Asociación de Bancos afirma que los financistas quieren abrir los bancos. Así lo dice: “Los bancos somos el corazón de la economía. Si abrimos se va a normalizar”. Eduardo Hecker, titular del Banco Nación, lo pidió a la Casa Rosada. Ambos sostienen que Pesce y el Ministerio de Trabajo son muy complacientes con La Bancaria.

Por eso, en la UIA dicen que, en materia económica, la Casa Rosada va detrás de los acontecimientos. También sostienen que no hay un plan de crisis y tampoco medidas coordinadas. Creen que eso dificulta una respuesta a los problemas .

El Presidente evaluó salir a hacer una critica pública a los banqueros. Pero -por ahora- prefirió las indirectas, después del “caso” Techint. Las declaraciones sin filtro fueron como un boomerang: cayeron pésimo en momentos que los hombres de negocios hacen malabares para enfrentar el desplome económico.

En la Unión Industrial se evaluó la irrupción de Alberto Fernández. Admiten que hubo errores de comunicación del grupo siderúrgico. Pero la cúpula de la UIA coincidió en que Alberto retrocedió varios casilleros en la necesidad de mantener un frente unido en Argentina contra la pandemia.

En la Quinta de Olivos -donde ven conspiraciones por todos lados- se insistió en que Alberto sobre-reaccionó por versiones políticas sin mucho fundamento: que los despidos formaban parte de una operación para que se abra la economía y se deje la cuarentena de lado. Así se lo explicó el propio Presidente a un habitual interlocutor: “Axel nos contó que un tal Novaresio de Techint, pedía abrir la economía”.

Kicillof es amigo de Daniel Novegil, que fue CEO de Ternium. Hace años está retirado y solo es director de la compañía. Una relación forjada durante la polémica gestión de Kicillof como director -por el Estado- en Techint. A ese “ex Techint” se refería el Presidente. Paolo Rocca aclaró su posición en diálogo directo con Gustavo Béliz y Claudio Moroni. Nunca hubo un intento de comunicación con el Presidente.

Kicillof es la figura política mas intranquila por el efecto social. Tiene terror de que la “pandemia sanitaria” se transforme en una “pandemia social” inmanejable en el Conurbano y que esto derive en saqueos.

Por eso, el gobernador rechazó desde el comienzo la propuesta de la cuarentena total. Pero perdió los debates internos. La situación en el Conurbano es muy difícil y se complica porque hay visiones diferentes: Kicillof por un lado, los intendentes por otro y La Cámpora con su visión. Kicillof tuvo un cruce con el ministro de Salud. Fue cuando se evaluó la situación sanitaria del Conurbano. González García afirmó: “Axel, acá se necesita menos ideología y mas acción”.

Martín Guzmán no cumplió con el plazo, para cerrar el conflicto externo. El ministro desorienta a los acreedores. Esta semana abrió un diálogo con los “lobos” de Wall Street, pero no fueron positivos. Los bonistas quieren “conversar” la propuesta y Guzmán solo les habla de los “supuestos macroeconómicos” de Argentina. Proyecciones que la pandemia desactualizó. El comité de acreedores está liderado por el fondo BlackRock. El comité lo coordinan Gerardo Balzaretti y el colombiano Sergio Trigo Paz.

Los poderosos financistas -también trabaja Gerardo Rodríguez- le comunicaron a la Quinta de Olivos que una propuesta sin consenso previo será rechazada por los bonistas.

Guzmán elaboró un menú de quitas, que establecen una paridad para los bonos argentinos del 40 %. Hoy cotizan al 25 %. El ministro trató el tema con el Presidente y le aseguró convencido: “Los bonistas van a aceptar”. Guzmán afirma -con polémica- que la crisis internacional “nos benefició”.

Pero Fernández quiere resolver el tema. No quiere un default. Por eso escuchó, también, por canales informales, la posición de Wall Street: dicen que es falaz el argumento del ministro y que así Argentina corre el riesgo de default. Crisis y default serían una combinación explosiva para Argentina.

Muchos piensan en el final de la pandemia y advierten que todo fluye muy rápido: las encuestas que ahora aplauden a Fernandez, pueden cambiar por desazón económica. Por eso se insiste en que Fernández reprendió a Guzmán y le pidió que busque un acuerdo con los acreedores.

Un “paper” que circula entre los “lobos” de Wall Street dice lo siguiente: que Alberto no recibió bien la idea de “capitalizar la pandemia” y que le exigió a su ministro resolver la deuda. Según esas fuentes le habría dicho al ministro: “Te convoqué para resolver el tema de la deuda”. Esto habría sido a comienzo de semana. El Presidente incorporó a otros funcionarios con la orden de monitorear la negociación de Guzmán. Entre ellos estarían Gustavo Béliz, Santiago Cafiero y el propio Sergio Massa. En la Quinta de Olivos hay total hermetismo. Pero un dato confirma la información: los bonos suben desde que trascendió la orden de Fernández al ministro Guzmán.

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